Lima Declaration
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The Papers
El Estado Y La Sociedad Civil En La Lucha
Contra La Corrupción: Definición Del
Desafío: Perspectiva De América Latina Y
El Caribe
Shajid Javed Burki
Excelentísimo Señor Ministro1,
señoras y señores:
- Es un placer participar en esta conferencia trascendental. La corrupción es
uno de los mayores obstáculos al crecimiento y al desarrollo en todo el
mundo2.
Por ello, es imprescindible intensificar los esfuerzos por evitarla, combatirla
y, si es posible, erradicarla. Esta conferencia es un paso importante en ese
sentido. Me complace doblemente que la conferencia se celebre en uno de los
países de la región de América Latina y el Caribe, con la que he estado
estrechamente asociado durante más de tres años.
I. La Lucha contra la corrupción, fundamental para revitalizar el Estado
- En esta región, como en el resto del mundo, la función del Estado ha sufrido
cambios significativos. Después de la segunda guerra mundial, en la mayor parte
de los países en desarrollo el Estado llegó a controlar las "altas esferas" de
la economía. Se convirtió en motor del desarrollo, dueño de activos
productivos, protector de la industria y principal fuente de empleo. Aunque
este modelo ofrecía sus ventajas y ayudó a generar una tasa razonable de
crecimiento en muchos países, tuvo otros efectos más negativos: un aparato
estatal sobrecargado; una burocracia hipertrofiada e ineficiente; instituciones
numerosas pero débiles; reglamentación excesiva y corrupción sistemática. La
mayoría de las empresas de propiedad estatal resultó ser una constante sangría
para el erario nacional. La calidad de los servicios prestados al público por
los organismos gubernamentales se deterioró y el predominio del Estado en la
economía obstaculizó el desarrollo del sector privado.
- Durante algún tiempo, el péndulo giró hacia el otro extremo. La respuesta a
esos problemas parecía ser reducir el Estado al mínimo. Pero la experiencia ha
demostrado que, si bien el desarrollo dominado por Estado no ha funcionado, un
desarrollo al margen de él fracasará
también3.
La explicación está en las
importantes funciones que son competencia del Estado: establecer el derecho como
base; mantener un entorno de políticas que no provoque distorsiones y, en
particular, garantizar la estabilidad macroeconómica; resolver las deficiencias
del mercado; invertir en servicios sociales e infraestructura, y proteger a los
vulnerables, por citar sólo algunas4.
Por ello, se reconoce que el Estado
continuará siendo siempre un protagonista importante en todos los países. Lo
que hace falta es asignarle un nuevo papel, de manera que realice sus funciones
básicas con eficacia, facilite las actividades del sector privado y actúe en
colaboración con la sociedad civil en pro del desarrollo. Para ello se requiere
un cambio importante en el paradigma de gobierno. Como la corrupción ha sido
parte integrante de la actuación estatal en muchos países, sería imposible
remodelar el Estado si persiste esa lacra. Por ello, la lucha contra la
corrupción debe ser una tarea fundamental en el proceso de revitalización del
Estado. De lo contrario, las iniciativas de reforma perderán eficacia y los
países continuarán pagando el enorme costo social y económico impuesto por la
corrupción.
- La batalla contra la corrupción debe librarse, simultáneamente, en dos
grandes frentes: la reforma de la política económica y el desarrollo
institucional. En ambos terrenos, los países de América Latina y el Caribe han
conseguido, con asistencia del Banco Mundial y otra instituciones
internacionales, grandes logros desde los años ochenta.
II. El Camino recorrido
A. Reforma de la política económica
- Estimulados por las crisis fiscales, los imperativos de la globalización y
las crecientes expectativas creadas por el proceso de democratización, la mayor
parte de los países de la región han realizado importantes reformas de politica
que han supuesto medidas de ajuste estructural, liberalización económica y
desreglamentación. Al eliminar las distorsiones de la política económica, estas
reformas han ayudado a estos países a efectuar una transición a la economía de
mercado. Además, han contribuido a cerrar algunas de las vías de acceso de la
corrupción.
B. Desarrollo institucional
- Al mismo tiempo que ha iniciado la reforma de la política económica, la
Región de América Latina y el Caribe ha sido una de las pioneras en los intentos
de reforma y modernización del sector público. Varios países han realizado
programas impresionantes de privatización para acomodar el campo de acción del
sector público a su capacidad y a sus ventajas comparativas5.
Se están
realizando experimentos de contratación exterior de servicios en sectores donde,
si bien el Estado es el responsable de la prestación de los mismos, éstos se
pueden contratar en forma competitiva al sector privado6.
Además, en un intento
de aproximar el gobierno a la población y de mejorar la prestación de servicios
a nivel local, algunos países de la región han emprendido el camino de la
descentralización delegando responsabilidades a los gobiernos regionales y
municipales y transfiriéndoles el control de importantes
recursos7.
- Se ha prestado también considerable atención al perfeccionamiento de la
gestión de las finanzas públicas. Se están adoptando medidas para reformar los
procesos de presupuestación e inversión con el fin de mejorar la calidad de las
decisiones de gasto del sector
público8. En un país se está poniendo en marcha
un sistema de evaluación periódica de políticas, programas y proyectos para
integrar la adopción, aplicación y evaluación de las políticas en un circulo
virtuoso9.
Se están estableciendo sistemas integrados de gestión
financiera10 y
reforzando las instituciones de
auditoria11 en varios países, con el fin de aumentar la
transparencia y responsabilidad en la gestión del gasto público. Para
garantizar la rentabilidad de los recursos y reducir las posibilidades de fraude
y corrupción en la adquisición pública de bienes y servicios, muchos países
están reforzando su legislación y los trámites relativos a la adquisición y
contratación12.
- Se han desplegado ambiciosos esfuerzos de modernización de las
administraciones tributarias v aduaneras, con el fin de mejorar la movilización
de los recursos13.
Algunos países de la Región están intentando activamente
adaptar los conceptos en que se inspiran las reformas del sector público
realizadas por el Reino Unido y Nueva Zelandia con el fin de fomentar la
exposición a la libre competencia en el funcionamiento de las entidades
gubernamentales básicas y crear organismos ejecutivos autónomos y orientados a
los resultados14.
Varios países han reducido los servicios públicos han
emprendido reformas para fortalecer su administración
pública15. Para mejorar la
capacidad judicial de aplicar las leyes y resolver las diferencias sin demora,
se están adoptando proyectos innovadores de reforma del poder
judicial16
Finalmente, se han introducido varias iniciativas para mejorar el marco jurídico
v normativo con el fin de facilitar el desarrollo de un sector privado sólido y
competitivo17.
- Todos estos esfuerzos de reforma han reducido, sin duda, las oportunidades de
extracción de rentas, fomentando la competencia e incrementando la apertura y
responsabilidad en el sector público. Por ello, aunque muchas de estas reformas
no tenían como objetivo principal la lucha contra la corrupción, en muchos casos
han reducido su alcance y fortalecido los mecanismos de prevención y detección.
- A pesar de esos logros, la corrupción continúa siendo un grave problema para
los países de América Latina y el Caribe, como para muchos países de otras
partes del mundo. Para vencerla, debemos perfeccionar las estrategias actuantes
de reforma del Estado, emprender nuevos caminos y movilizar aliados dentro y
fuera del sector público.
III . Desafíos pendientes
A. Reforma de la política económica
- Al mismo tiempo que continuamos las iniciativas de reforma de political
debemos comenzar a ocuparnos expresamente de la corrupción en las políticas
económicas. Al diseñar los programas de reforma, debe hacerse lo posible por
identificar los derechos de control discrecionales de que dispone el Estado y reducirlos a lo
estrictamente imprescindible. Estos derechos son importantes en una gran
variedad de actividades gubernamentales, como la concesión de licencias, los
controles de precios, la administración de aduanas, la política tributaria, la
adquisición pública, las asignaciones de la propiedad inmobiliaria y la
reglamentación ambiental, y ofrecen a políticos y funcionarios sin escrúpulos
lucrativas oportunidades para la corrupción.
- Es también imprescindible evitar que las reformas de política produzcan,
como consecuencia involuntaria, un aumento de la corrupción. Este peligro
acecha las iniciativas de reglamentación, privatización y descentralización. Si
bien la capacidad del Estado de servir de punto de contacto entre los
proveedores monopolísticos y los consumidores es importante, unos regímenes
normativos mal concebidos pueden crear oportunidades de captación de rentas. La
privatización puede dar también lugar a situaciones de grave corrupción, si el
proceso carece de objetividad, trasparencia y auténtica competencia. De la
misma manera, la delegación de competencias y recursos a entidades públicas de
rango inferior institucionalmente débiles tiene el grave riesgo de dejar el
gobierno en manos de las élites locales, con la consiguiente malversación de los
recursos públicos y utilización indebida del poder coercitivo del
Estado18.
- Además, al mismo tiempo que continúan los esfuerzos por eliminar las
distorsiones causadas por los políticos, es importante establecer salvaguardias
institucionales suficientes que eviten desvíos provocados por la influencia de
los grupos de presión.
B. Desarrollo institucional
- En lo que respecta al fortalecimiento institucional del Estado, los desafíos
son todavía más formidables. En primer lugar, debemos profundizar el
diagnóstico institucional para estudiar con atención las oportunidades de
corrupción que se producen en relación con el funcionamiento de las
instituciones públicas y evaluar el efecto que tiene en su actuación. Luego,
habría que ampliar la gama de medidas de desarrollo institucional disponibles, a
fin de incluir intervenciones específicas contra la corrupción.
- En segundo lugar, debemos ampliar al ámbito de las estrategias de reforma
institucional. Hasta ahora, la mayor parte de las iniciativas de fortalecimiento
institucional adoptadas en la Región se han mantenido dentro de los límites de
las distintas instituciones estatales o, en el mejor de los casos, dentro del
sector público. No obstante, una parte del fenómeno de la corrupción que causa
estragos en el sector público requiere, en muchos casos, la participación de
agentes del exterior. Los funcionarios corruptos necesitan de otros que, desde
afuera, están interesados en seguir el juego. Además, en muchos casos son éstos
quienes toman la iniciativa. El problema lo provocan tanto quienes corrompen
como quienes se dejan corromper. Al mismo tiempo, es probable que fuera del
sector público se encuentren poderosas fuerzas contra la corrupción, en forma de
competidores frustrados de empresas favorecidas por agentes corruptos, o de
ciudadanos que no pueden soportar verse privados de bienes y servicios públicos
porque no pueden pagar sobornos. Por ello, para conseguir instituciones
públicas inmunes a la corrupción es preciso reformular estrategias de
desarrollo internacional, no sólo para superar las deficiencias
de organización interna de las instituciones destinatarias, sino también para
neutralizar las fuentes externas de corrupción y conseguir el apoyo de quienes
se oponen a ellas desde fuera del sector público.
- En tercer lugar, deben intensificarse los esfuerzos por reformar la
administración pública y el sistema judicial. Estas areas se encuentran en la
base de la lucha contra la corrupción. Sin una administración pública
competente, entregada y bien remunerada es imposible frenar la corrupción. Sin
una administración pública competente, entregada y bien remunerada es imposible
frenar la corrupción. De la misma manera, sin un sistema judicial
independiente, eficiente, integro y accesible, no es posible exigir
responsabilidades. Los resultados de las iniciativas recientes de reforma de la
administración pública han obtenido resultados de signo contrario, en el mejor
de los casos. Las restricciones fiscales, una legislación laboral rígida y la
resistencia política a adoptar decisiones impopulares han contribuido a
debilitar esas reformas en muchos países. La reforma de la judicatura está
dando todavía sus primeros pasos. Por eso, es mucho lo que queda todavía por
hacer en estos ámbitos.
- En cuarto lugar, en las areas donde las reformas han resultado eficaces, como
en la gestión de las finanzas públicas, debemos avanzar hacia un segundo orden
de reformas, que conseguiría gobiernos todavía más abiertos y fiables. Además,
hasta el momento la mayoría de las reformas se han concentrado en el gobierno
central. Al crecer la descentralización, es fundamental que las reformas se
amplíen a los niveles inferiores de gobierno, en los que la capacidad
institucional es, por lo general, muy débil.
- Finalmente, el mayor desafío del fortalecimiento institucional de las
entidades públicas es cambiar su cultura y sistema de valores. En muchos
países, los cargos públicos se consideran como una oportunidad de beneficio
personal. Las relaciones oficiosas son más importantes que las normas y
reglamentos oficiales. El público se considera como una multitud de clientes a
los que hay que explotar siempre que se presenta la ocasión. Debemos pasar de
esta situación a otra en que los funcionarios públicos se consideren
depositarios de la sociedad, se sientan responsables de sus acciones y omisiones
y promuevan sin temor el interés público. La tarea es urgente y requiem enorme
esfuerzo y tenacidad.
- Sin duda, la erradicación de la corrupción no se puede conseguir únicamente
con la intervención estatal. Deberá ser un esfuerzo conjunto del Estado, la
sociedad, el sector privado y los organismos internacionales. La sociedad civil
sería el componente más importante de esa alianza. En definitiva, son los
habitantes de un país quienes determinan el grado de corrupción que están
dispuestos a soportar. Por fortuna, en América Latina y el Caribe hemos
presenciado la aparición de una sociedad civil cada vez más dispuesta a hacerse
oír. Necesitamos alentar esa tendencia buscando activamente la participación de
la sociedad civil en el diseño y aplicación de las políticas públicas e
iniciativas de reforma, aumentando la disponibilidad de información sobre lo que
ocurre en las instancias de gobierno y despertando una mayor sensibilidad sobre
los costos de la corrupción que la sociedad tiene que soportar.
- Para evitar la corrupción de alcance internacional, sería imprescindible la
cooperación entre gobiernos de diferentes países. En este sentido, la Región ha
realizado notables progresos gracias a la Convención lnteramericana contra la
Corrupción, adoptada en Caracas (Venezuela), y al Programa interamericano de
cooperación para combatir la corrupción, emprendido aquí, en Lima, este mismo
año. Ambas iniciativas han sido promovidas por la Organización de los Estados
Americanos (OEA).
- La lucha contra la corrupción chocará, sin dudas, con la resistencia de
quienes sólo pueden perder con la depuración de la vida pública. Son muchos e
influyentes. Se necesitaran estrategias en varios frentes para acabar con esa
resistencia. Las reformas institucionales y de política favorecerían el regreso
a la integridad de quienes, involuntariamente, se sumaron a las filas de los
corruptos. La creación de factores de disuasión convincentes haría retroceder a
los oportunistas que ceden a la corrupción cuando creen que no corren riesgos.
Frente a los casos más empedernidos habría que adoptar sistemas más enérgicos e
implacables.
- La lucha promete ser larga y ardua. Estoy seguro de que esta conferencia
representará una oportunidad excelente de compartir nuestras experiencias,
profundizando nuestra comprensión del problema y perfeccionar nuestras
estrategias. Estoy también seguro de que contribuirá a crear una opinión
pública más contraria a la corrupción y a combatirla con mayor denuedo.
Muchas gracias.
[1]
El Excmo. Sr. Jorge Camet, Ministro de Economía y Finanzas del Perú, presidirá
la sesión plenaria.
[2]
Daniel Kaufmann : Corrupción: The Facts: Foreign Policy,
verano de 1987, pág. 125.
[3]
World Development report 1997 (WDR, informe sobre el
desarrollo mundial 1997) Banco Mundial, págs. 24 y 25.
[4]
WDR 1997. Pág. 4
[5]
Privatización : Argentina, México, Perú, Bolivia, Jamaica, etc.
[6]
Contratación exterior: Brasil, Colombia, Chile y Jamaica
[7]
Descentralización: Argentina, Brasil, Venezuela, Chile, México y Colombia.
[8]
Reformas presupuestarias : Jamaica, Fortalecimiento de la inversión : Argentina
[9]
Evaluación : Colombia
[10]
Sistemas integrados de gestión fmanciera: Argentina. Bolivia, Jamaica,
Colombia, Chile, Ecuador, Venezuela, etc.
[11]
Fortalecimiento de la auditoria intema e independiente : Bolivia, Brasil, Argentina, etc.
[12]
Reforma del sistema de adquisición: México, Jamaica, Ecuador, etc.
[13]
Reformas de la administración tributaria y aduanera: Argentina, Colombia, Jamaica, Trinidad y
Tobago, Guatemala, Guyana, etc.
[14]
Organismos ejecutivos: Jamaica y el Ecuador
[15]
Reforma de la administración pública: Argentina, El Salvador, Ecuador,
Guyana, etc.
[16]
Reforma judicial: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Perú y Guatemala
[17]
Política de competencia: México, Brasil, Colombia, Perú, Costa Rica,
Venezuela, Panamá y Jamaica. Quiebra: Argentina. Reglamentación ambiental:
México, Chile, Perú y Brasil. Reglamentación de la inversión extranjera:
México, Chile y Argentina. Derechos de propiedad intelectual: México, El
Salvador, Panamá, Brasil, Chile y Perú. Reforma del mercado laboral: Chile,
Colombia y Perú.
[18]
WDR 1997. Pág. 11
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